"Algunos cineastas nos sermonean; los grandes nos dejan con nuestra libertad." Chris Marker

agosto 26, 2012

DOCUMENTALES INDEPENDIENTES DE CHINA



En 2012, el Festival Internacional de Cine de Melbourne (MIFF) en Australia presentó "Street level visions: Indie docs from China", una retrospectiva de siete documentales producidos en los últimos ocho años por directores chinos independientes. Este texto profundiza en ellos y en el campo documental en China.

Por: Dan Edwards
Petition
En el momento en que la cámara de Zhao Liang toma la mano de un anciano peticionario al lado de una vía férrea, Shang fang (Petition, 2009) se grabó en mi memoria con una emoción que no ha disminuido después de verlo varias veces. Parte del impacto de la película deriva que he visto a las personas en la pantalla, o al menos personas como ellos. Vivía en Pekín en esa época, y pasaba al lado de los peticionarios cada día parados en las puertas de varios ministerios y oficinas del gobierno mientras cruzaba en bicicleta de camino a mi trabajo. Siempre me pregunté quiénes eran, ya que las personas que viajan a la capital desde toda China buscando reparaciones por las injusticias perpetradas en sus hogares son una población subterránea viviendo bajo el modo de vida de la capital. La mayoría de los locales los ignoran y los medios chinos apenas si conocen su existencia. Sus ojos apagados y traumatizados en las mañanas cuentan algo de su situación, pero hasta ver el documental de Zhao no tenía idea cuan difícil era su situación.

Mi historia de amor con los documentales chinos empezó con ese primer vistazo a Petition. Las imágenes hablaron de una realidad que veía a diario en Pekín y que deseaba entender mejor. Al igual que incontables títulos que he visto desde entonces en estos años, Petition se metió bajo la apariencia superficial de prosperidad a los recovecos ocultos de la China contemporánea. A menudo, técnicamente burdas, estas películas no escatiman esfuerzos en retratar la dura vida de la siempre cambiante República Popular del siglo XXI. Esto es China a través de los ojos de los chinos, y el resultado puede ser interesante, confrontador y emocionalmente devastador.

Entonces, ¿quién hace estos documentales y por qué? la respuesta corta es que son realizados por individuos que trabajan fuera de los canales de producción sancionados por el estado de China, que usualmente usan cámaras digitales y programas de edición en computadores en sus casas. La producción audiovisual oficial en China, sean para televisión o cines, está sujeta a los dictados de los censores de la Administración de radio, películas y televisión del Estado (SARFT). Esta "supervisión" de la organización ha creado un extraño mundo de películas y televisión chinas, en el que los problemas de presión son minimizadas o simplemente no existen, y las causas reales nunca son discutidas. En estos momentos el hambre por imágenes sin censura y de espectadores se revela en la popularidad de micr-blogs como Weibo (la versión local de Twitter), pero años antes del internet, los realizadores trabajaban en las cadenas del estado chino en el que empezaban sus carreras y se hacían de un nombre con su trabajo en un intento por sobrepasar las restricciones del reglamento de la nación.

Bumming in Beijing
El más importante de esos primeros cineastas independientes fue Wu Wenguang reconocido como el primer director en producir documentales chinos fuera de los canales sancionados por el Estado desde la invasión comunista en 1949. Wu es hijo de la efervescencia cultural y política de la década de 1980, que se desbordó con las protestas nacionales de abril- mayo de 1989 y terminó abruptamente cuando el Ejército Popular de Liberación entró en Pekín en la noche del 3 al 4 de junio de 1989 para apagar el movimiento centrado en la Plaza de Tiananmen. A través de esta época, Wu filmó con sus amigos -cinco artistas locales con una pesada existencia en el gris paisaje de la época post-maoísta a finales de 1980s- entrevistándolos sobre sus vidas y sus sueños para el futuro. La filmación fue interrumpida por las protestas de abril y mayo, y cuando Wu reanudó a finales de 1989, dos de sus cinco protagonistas se habían casado con extranjeras y habían dejado el país. A pesar del impase, Wu terminó la película y Liulang Beijing - zuihou de mengxiangshe (Bumming in Beijing - The last dreamers [Depresión en Pekín - Los últimos soñadores]) se convirtió en el primer documental hecho fuera de los canales oficiales en la República Popular.

Las cámaras de consumo no estaban disponibles en ese momento y el acceso al equipo fílmico era estrictamente controlado, Wu usó cámaras betacam prestadas del canal nacional China Central Television (CCTV) en donde trabajaba como independiente. En términos de estilo, Wu hizo sus planteamientos sobre la marcha, aunque cita dos influencias extranjeras importantes. Una era la serie de la BBC Heart of the dragon (1984), y la otra era Chung Kuo - Cina (1972), el épico documental de tres partes de Michelangelo Antonioni filmado durante la Revolución Cultural y prohibido en China por mucho tiempo.(1) Wu pudo ver estas películas debido a su estatus como trabajador de la televisión, y sus escenas de la prosaica vida diaria de las calles de la nación fue una revelación para alguien que creció en una época en que la puesta en escena  era la norma en los documentales chinos.

Pronto otros realizadores independientes siguieron el camino de Wu, y surgían del mundo de la televisión estatal. Estilísticamente, muchos siguieron el ejemplo de Depresión en Pekín, mezclando secuencias de observación con entrevistas y enfocándose en figuras que vivían en los márgenes de la sociedad china - artistas, trabajadores migrantes y minorías étnicas. Los realizadores claves de esa época incluyen a Duan Jinchuan (Bakuo nanjie shiliuhao [No. 16 Barkhor South Street], 1996), Jiang Yue (Bi an [The Other Bank], 1995), Li Hong (Hui dao Fenghuang Qiao [Out of Phoenix Bridge], 1997) and Shi Jian (Tiananmen, 1991).(2)

Mientras Wu y su cohorte continuaron trabajando en los 1990, fue el arribo de las tecnologías digitales con el siglo XXI lo que realmente inició la explosión de producciones independientes que ha continuado hasta hoy. Incluso antes de que las cámaras digitales baratas llegaran a China, los Vcds y Dvds habían jugado un rol crucial en facilitar una cultura de realizaciones independientes. Una década y media después, es difícil imaginar cuan culturalmente empobrecidos eran los cinéfilos chinos antes de los Dvds piratas. El aclamado director chino Jia Zhangke dice:

"Los trabajos creados por otras culturas, esos clásicos del cine que han influenciado y movido a la humanidad, estaban más allá de nuestros deseos. Antes que los Dvds piratas empezaran a circular, era difícil imaginar que un habitante de una ciudad cualquiera pudiera ver cosas como Sin Aliento de Godard o El Espejo de Tarkovsky. Incluso películas populares norteamericanas como El Padrino o Taxi Driver eran difíciles de encontrar."(3)

Para finales de la década de 1990, sin embargo, una amplia gama del cine mundial estaba de repente disponible en las ciudades chinas a precios bajísimos, y muchos espectadores locales fueron inspirados por ese influjo para poner sus pensamientos y experiencias en la pantalla. Como el realizador Ou Ning, comentó en 2010:

"Las personas no necesitaban ir a la Academia de Cine de Pekín -vieron un montón de películas con Dvds piratas, que les ofrecieron una historia del cine. Cuando vieron esta historia quisieron hacer cosas por sí mismos, y encontraron cámaras muy baratas. Quiero decir que todos podían comprar una cámara y empezar a filmar. Esta tecnología tuvo un gran impacto en China." (4)

Ou creó uno de los primero y más importantes cine-clubes que surgieron por toda China con el tsunami de Dvds. "U-thèque" fue fundado en la ciudad sureña de Shenzhen en 1999, inicialmente como una manera de que Ou compartiera su creciente colección de Ddvs con personas del lugar.(5) Las primeras muestras se presentaron en un salón prestado de una tienda de electrónicos, pero en seis meses U-thèque había atraído a gran cantidad de personas y se había expandido a las ciudades cercanas de Guangzhou. En ese momento , dice Ou, tenía cerca de 800 miembros. Realizadores talentosos como Jia Zhangke hicieron su aparición, mostrando sus realizaciones por primera vez al sur de China. Talentos establecidos de Hong Kong como Ann Hui también cruzaron la frontera para presentarse y discutir su trabajo. (6)

La popularidad llamó la atención de las autoridades. A pesar de que los Dvds aparecían en cada esquina en China, estrictamente hablando aún es ilegal publicitar alguna muestra que no haya pasado por los censores, y reuniones con muchas personas de cualquier tipo temerosas que puedan desestabilizar a un estado paranoico. La policía incautó el proyector de U-thèque durante una proyección en 2001, y el grupo fue finalmente declarado una "organización ilegal" en 2004.(7) A pesar de la forzada desaparición de U-thèque, hasta hoy grupos similares mostrando películas en lugares no-oficiales continúan proporcionando la mayor salida a los trabajos independientes dentro de las fronteras de China. 

Meishi street



En la época de U-thèque fue desmantelado, se convirtió en un grupo de producción, realizando colectivamente el corto documental experimental San Yuan Li para la Bienal de Venecia en 2003, bajo la dirección de Ou Ning y el artista visual Cao Fei. Ou se trasladó a Pekín a mediados de la década de 2000, y durante la filmación de un archivo del rápido cambio urbanístico de Da Zha Lan al sur de la Plaza de Tiananmen, tropezó con la historia del restaurador Zhang Jinli. Como muchos lugares en Pekín en ese momento, la calle de la casa de Zhang y los negocios eran despejados como parte de la "modernización" pre-olímpica de la capital, un frenesí de destrucción que vio a miles de residentes ser expulsados por la fuerza de sus casas y negocios, a menudo con una compensación mínima o por ninguna. Cautivado por la carismática personalidad de Zhang y reconociendo la importancia de su lucha por una justa recompensa, Ou le ofreció una cámara y le pidió que documentara su lucha. La película resultante, Meishi Jie (Meishi Street, 2006) que sentó un nuevo punto de referencia para el tono cada vez más participativo de los documentales chinos. En contraste a un estilo más observacional de muchos trabajos de la década de 1990, muchos realizadores de la pasada década han perseguido varias estrategias de participación en un esfuerzo por involucrarse más directamente con las historias de los lao baixing de China -los ciudadanos de a pie tan raramente consultados sobre sus vidas o sus historias. Como Ou dice en el final de Meishi Street:

"Puede ver en el final de la película que hay muchas cámaras en el lugar... algunas cámaras de la estación de policía, algunas de nuestro equipo, algunas de las ONGs. La tecnología digital ha traído algunas oportunidades para que las personas documenten sus historias por ellos mismos. Esto es un gran cambio en China. Antes la historia solo tenía una versión, la del Partido Comunista Chino, pero ahora con la tecnología digital la historia tiene versiones diferentes. Ese es el gran progreso en la situación política de China." (8)

Clip 1: 



Ou recuerda una figura central en la comunidad creativa de Pekín, usando sus habilidades curatoriales y de organización para fomentar o mostrar a los jóvenes talentos en exhibiciones y festivales que continúan proporcionando una perspectiva popular en la China contemporánea y una alternativa a la imagen anodina presentada en los medios oficiales chinos. 

Mientras que el enfoque participativo auto-consciente adoptado por Ou en Meishi Street representa una de las tendencias más importantes en el documental chino, otros realizadores han adoptado un estilo de involucrarse más personalmente y que directamente explore sus imbricaciones en las situaciones que ellos representan. Petition de Zhao es una historia de ciudadanos chinos apiñados en un suburbio al sur de Pekín, soportando el violento acoso de las autoridades mientras presionan sus demandas de justicia. Pero la película también dramatiza crudamente por los interrogantes éticos involucrados en representar a estas personas desamparadas en la pantalla, mientras el realizador se debate entre la simpatía por la difícil situación del peticionario y la solicitud de su hija para que la ayude a huir de Pekín y empezar una nueva vida. Zhao termina ayudando a la hija más joven a escapar, y la desgarradora escena en la que su madre corre desde el lente de Zhao después que el realizador le informa de la deserción de su hija no puede estar más lejos de la estudiada indiferencia de un estilo estrictamente observacional. Para algunos espectadores, Zhao cruza la raya, pero el escenario ilustra la manera como el alto politizado sistema legal de China demanda compromisos éticos de todos los que entran en su órbita. Cuando las oportunidades de un juicio justo son casi nulas, los demandantes se ven obligados bien a rendirse a alguna noción de justicia o condenarse a sí mismos o a sus familias a una vida de miseria aplastante y persecución. Incluso como realizador- observador, Zhao se enfrentó con la opción de traicionar la confianza de su protagonista y ayudar a su hija a escapar de Pekín, o de cerrar sus ojos a la situación de la hija. Todas esas opciones fueron tomadas con el conocimiento de que tanto él como los peticionarios estaban indefensos de frente a las cortes más interesadas en mantener un control social que proveer soluciones justas a las disputas. 

Crime and Punishment
Por todas estas desarrollos estilísticos, la tradición observacional permanece fuerte en el mundo documental chino, especialmente cuando filman la cara del poder. Para su película de 2007, Zui yu fa (Crime and Punishment [Crimen y castigo]), Zhao tomó una posición más desapasionada para ofrecer una rara mirada a la vida dentro de la coercitiva máquina china. Al decirle a la policía que estaba llevando a cabo una investigación para un drama de televisión, Zhao pudo filmar los trabajos diarios de una unidad paramilitar del Ejército Armado Popular en Dongbei [Manchuria], muy al noreste del país. (9) En el proceso, sutilmente revela la manera en que los jóvenes reclutas son atraídos al sistema con la promesa de una carrera estable y una posición en la escala de autoridad. La triste realidad es que mucho de esos hombres jóvenes son desechados después de un año o dos de servicio, dados de baja de la fuerza y dejados a su suerte en el mar de humanidad en el que ellos han pasado un año o dos vigilando. No hay héroes en Crime and Punishment -la incompetencia y la brutalidad de la policía es algunas veces sorprendente- pero tampoco hay villanos. A pesar de su postura crítica, Zhao retrata con simpatía a los jóvenes atrapados en un círculo que en última instancia los mantiene tan impotentes como a los habitantes del pueblo que manejan.

Tráiler:



Por obvias razones películas como Crime and Punishment, filmada en el aparato del estado chino, son raras en el cinema chino. Aparte del esfuerzo de Zhao, la película más notable con un tema similar en los años recientes es Shu ji de Zhou Hao (The transition period, 2008 [El periodo de transición]) que sigue los últimos meses en la oficina de la secretaría del partido del Condado Gushi, localizado en la provincia de Henan, un litoral no desarrollado. Estructuras paralelas del gobierno y del Partido Comunista existen a todos los niveles de autoridad en China, con funcionarios del partido invariablemente pujando por mayor influencia. Entonces mientras Gushi tiene un alcalde, es el secretario del partido local que mantiene el poder real. 

The transition period
Como la policía en Crime and Punishment, el secretario del partido de la película de Zhou es una figura más patética que aterradora -es difícil tomar a algún político en serio que esté borracho y dispuesto a enterrar su cara en un pastel para la cámara. Pero el querer desarmar al secretario haciéndolo pasar el ridículo en pantalla no cambia el hecho de que recibe prebendas, manipula procesos políticos y consume vastas cantidades de alcohol por las arcas públicas son todo un día de trabajo para este oficial del partido -y de muchos otros como él. El aspecto más impactante de la película de Zhou no es el abuso que ocurre, sino la franqueza con que el secretario del partido y sus seguidores disfrutan frente a la cámara. La arrogancia que subyace a esto habla sobre la naturaleza nefasta de la autoridad de la política cultural de China. 

Tráiler:



Otro director de documentales que ha mirado las raíces históricas de los problemas sociales de China, es el realizador Hu Jie con base en Nanjing, reconocido por dos trabajos: Xun zhao Lin Zhao de ling hun (Searching for Lin Zhao´s Soul, 2004 [En busca del alma de Lin Zhao]) y Wo siu si qu (Though I am gone, 2007 [Aunque me haya ido]). Los primeros trabajos de Hu Jie fue un típico documental chino, ya que se adentró en el poco conocido mundo de las minas de carbón ilegales y una casamentera rural. Encontró un nicho distintivo cuando topó con el relato histórico de Lin Zhao a comienzos de 2000s. Hu dice que cuando escuchó por primera vez de esta joven mujer, ejecutada en 1968 por hablar críticamente del Partido Comunista, era bastante ignorante de la era maoísta. Como muchos chinos menores de 40 años, Hu no estaba al tanto de que tanto del pasado reciente de la nación había sido cubierto y suprimido. En una entrevista en 2010 explicó: 

"Sabía muy poco de la historia de las décadas de 1950 y 1960. Todo lo que sabía era lo que había aprendido de los libros de texto... Mientras hacía Lin Zhao tuve la sensación de que estaba en la oscuridad. Entonces encontré la puerta de la historia, la abrí y entré. Allí encontré un montón de historias ridículas y crueles que realmente me impactaron, y esa fue la motivación para ir más allá." (10)

Searching for...
Searching for Ling Zhao´s Soul detalla la vida de Hu en una histórica luz metafórica, al tiempo que viaja a lo largo y ancho de China entrevsitando a aqeullos que conocieron a Lin Zhao. Gradualmente pone junta las piezas de su metamorfosis desde ser una entusiasta partidaria de la Revolución Comunista y las reformas de tierras de Mao, a una apasionada disidente encarcelada en Shangai. A pesar de los esfuerzos concertados para enterrar la historia de Lin Zhao -Hu Jie fue despedido de su trabajo en una agencia de noticias del estado y entró en la lista negra cuando sus empleadores se enteraron de la película que estaba haciendo- su espíritu ha vivido en las cientos de palabras que ella compuso en prisión, frecuentemente usando su sangre como tinta cuando le negaban materiales para escribir. La película de Hu ha circulado tranquilamente en China desde su finalización y mantener la memoria de Zhao viva se ha convertido en una causa célebre para los activistas de hoy.

Tráiler: 



Though I am gone
Hu siguió a Searching for Lin Zhao´s Soul con otra acusación de la violencia política sin sentido de Mao. Though I am Gone detalla las circunstancias alrededor de la muerte de Bian Zhongyun, directora adjunta de una prestigiosa escuela de Pekín golpeada a muerte por sus propios estudiantes en los primeros días de la Revolución Cultural en 1966. Increíblemente, su esposo documental los eventos que desencadenaron en su muerte, así como los golpes en el cuerpo, usando una pequeña cámara de 35mm. Tomó un año de negociaciones y un visionado de la película de Lin Zhao para persuadir al anciano esposo de Bian contar su historia y mostrar las fotografías por primera vez. (11) Esas imágenes, y la película de Hu que los ha llevado a un público más amplio, es testimonio no solo de la brutalidad de la era maoísta, sino también de la importancia de documentar la historia -especialmente en un ambiente en el que el pasado es constantemente borrado y reescrito para acomodarse a las necesidades políticas del presente.

Tráiler:



La experiencia de Hu de estar en la lista negra es, desafortunadamente, no atípica al acoso que muchos realizadores de documentales independientes soportan en China. Mientras que castigos como la sentencia de seis años de prisión impuesta al realizador tibetano Dhondup Wangchen en 2010 (12) excedió por mucho cualquier cosa infligida a los directores chinos Han en las décadas recientes, en el que las grabaciones telefónicas y la constante vigilancia son comunes. Muchos directores conocidos no pueden abandonar China. La situación ha empeorado considerablemente desde inicios de 2011, cuando levantamientos en el norte de África y el Medio Oriente enervaron al régimen chino y provocó un endurecimiento a los controles sociales. 

Beijing besieged by...
A pesar de estos impedimentos, la corriente de documentales independientes continúa, aunque a un ritmo ligeramente más lento que en los años anteriores. La película más reciente de Wang Jiuliang es Weicheng laji (Beijing Besieged by Waste, 2011 [Pekín asediada por los residuos]), que emplea un estilo periodístico para documentar el escandaloso estado de las acuerdos de Pekín para el manejo de basuras. Como muchos de los documentalistas contemporáneos chinos, Wang tiene muy poca experiencia de realización previa, pero fue inspirado en tomar una cámara cuando se topó con esta historia y se dio cuenta de lo poco que el público realmente sabía acerca del peligroso estado del medio ambiente de la nación. (13)

Tráiler:



Los inicios de Wang en la realización documental es típica de los cineastas independientes chinos. Estos directores no lo hacen por dinero o deseo de fama. Muchos de ellos luchan inclusive para que su trabajo se vea en China. Las autoridades tienen el poder para infligir todos los castigos sobre ellos si son molestados, sin embargo, un gran número de ciudadanos chinos continúan arriesgándose para poner historias en la pantalla que de otra manera se desvanecerían en la historia. El hecho de que estos realizadores tomen tales riesgos es suficiente para respetarlos. El hecho de que ellos están documentando una nación que es ahora la piedra angular de la economía mundial y hogar de aproximadamente una quinta parte de la población exige nuestra atención urgente. Si estas escenas se sienten distantes, incluso extrañas, para muchos de nosotros occidentales, mucho del presente de China es nuestro futuro, especialmente en el frente ambiental. Lo que estas películas capturan va a tener un impacto en todos nosotros - y reverberaran alrededor del mundo por generaciones. 

Notas:

1. Las influencias de Wu Wenguang durante esta época fueron expuestas en una entrevista del autor con el realizador realizada el 9 de mayo de 2012 en Pekín.

2. Senses of Cinema ofreció algunas de los primeros cubrimientos en profundidad en ingles del documental chino independiente en la década de 1990, con dos artículos seminales publicados en 2003: Bérénice Reynaud, “Dancing with Myself, Drifting with My Camera: The Emotional Vagabonds of China’s New Documentary”, Senses of Cinema no. 28, October 2003; y Charles Leary, “Performing the Documentary, or Making it to the Other Bank”, Senses of Cinema no. 27, July 2003.

3. Jia Zhangke, “Irrepressible Images: New Films in China From 1995”, trad. Sebastian Veg, China Perspectives no. 1, 2010, p. 46. Este ensayo revisa y combina dos artículos previos publicados por Jia en 1998: “The Age of Amateur Cinema is About to Return” and “Now That We Have VCDs and Digital Video Cameras”.

4. Entrevista del autor con Ou Ning, realizada el 6 de marzo de 2010 en Pekín.

5. Las memorias de Ou sobre la fundación y operación de U-thèque fueron relatadas en una entrevista con el autor.

6. Los detalles de varios programas de U-thèque pueden ser encontrados en: www.u-thèque.org.cn/en/index.html.

7. de acuerdo a Ou Ning, la prohibición de U-thèque fue parte de una campaña constante en contra del Periódico Southern Metropolis Daily (Nanfang Dushi Bao), que había patrocinado una retrospectiva del trabajo de Jia Zhangke organizado por U-thèque en Guangzhou. Southern Metropolis Daily provocó la ira de las autoridades a incios de 2003 al exponer la cubierta de la epidemia de SARS por los gobiernos provinciales y del gobierno central. En abril 25 de 2003, el periódico enfureció más a las autoridades al reportar la muerte del diseñador de 27 años Sun Zhigang mientras era custodiado por la policía por hacer un documento de identificación o una petición de permiso de residencia. Dado que U-thèque no era una organización oficialmente acreditada, fue un blanco fácil para la policía. De acuerdo a Ou, su oficina fue allanada y sus papeles y colección de Dvds confiscada. U-thèque fue entonces declarada una organización ilegal. Para más reportajes sobre el SARS y el caso de Sun Zhigang del Southern Metropolis Daily ver Philip P. Pan, Out of Mao’s Shadow – The Struggle for the Soul of a New China, Picador, Great Britain, 2009, pp. 247-67.

8. Entrevista del autor con Ou Ning.

9. Entrevista del autor con Zhao Liang, realizada el 19 de diciembre de 2010 en Pekín. Traducción: Wang Yi.

10. Entrevista con el autor Hu Jie realizada por teléfono el 6 de marzo de 2010 entre Pekín y Nanjing. Traducción: Wang Yi.

11. Author’s interview with Hu.

12. Andrew Jacobs, “Tibetan Gets Suspended Death Sentence in China”, The New York Times 27 May 2010: www.nytimes.com/2010/05/28/world/asia/28tibet.html.

13. Christen Cornell, “Besieged by Waste, Interview with Director Wang Jiuliang”, Artspace China 6 de marzo de 2012: http://blogs.usyd.edu.au/artspacechina/2012/03/besieged_by_waste_interview_wi.html.